Página 4 - Revista Entertainment 205- Octubre 2016

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Desde su estreno en el Festival de Cannes de 2015, El
abrazo de la serpiente se convirtió en uno de los
mayores fenómenos del cine universal del año pasado.
No solo por los innumerables galardones cosechados
en festivales de Europa, las Américas y Asia incluida la
candidatura al Oscar sino por la ruptura estética y
dramáticaplanteadaantelascorrientescinematográficas
de hoy. Filmada en blanco y negro, hablada
mayoritariamente en varias lenguas indígenas, además
de español, inglés, alemán, portugués y catalán, en
medio de la Amazonía colombiana, y protagonizada
por distintas etnias, este peculiar film cautivó a
públicos muy diversos.
La película colombiana de Ciro Guerra coproducida con
Venezuela yArgentina narra dos historias protagonizadas
por un mismo personaje en dos momentos históricos
de la Fiebre del Caucho que diezmó las tribus
amazónicas. Karamakate es el último sobreviviente. En
1909 el joven indígena conoció al científico alemán
Theodor Koch-Grünberg, a quien acompañó en la
búsqueda de la yakruna, planta sagrada que curaba
múltiples males. Tres décadas después conoció a otro
científico, el norteamericano Richard Evans Schultes,
también atraído por la yakruna, pero esta vez la relación
es distinta. El exterminio de su tribu a manos extranjeras
marca su desprecio por el hombre blanco, ya sea el
‘cauchero’, el militar, el sacerdote o el científico.
Como trasfondo literario, Guerra evoca textos clásicos
como La vorágine de José Eustacio Rivera y El corazón
de las tinieblas de Joseph Conrad para crear la atmósfera
de una búsqueda de la utopía, de la inmortalidad y del
paraíso perdido. A la vez interpone el enfrentamiento de
civilizaciones y cosmogonías en un escenario dominado
por las selvas y los ríos e intervenido por las ambiciones
humanas, ya sean económicas, políticas o religiosas. Su
guion se enriquece con los textos y notas originales de
ambos científicos, en 1909 y 1940. Con gran sobriedad,
el realizador colombiano traza una ruta dramática en dos
capítulos relacionados de forma trágica. Se trata del
mítico viaje por lo desconocido para alcanzar la propia
quimera, es decir, lo inalcanzable. La selva se siente en
toda su dimensión angustiosa, mezcla extraña de
belleza y desesperanza almismo tiempo, deenfermedad
y peligro, de atracción y violencia. Dentro de ella, un
puñado de seres humanos debate sus propias vidas.
La fotografía del colombiano David Gallego y la música
del venezolano Nascuy Linares son factores
fundamentales en la construcción de la atmósfera de
El abrazo de la serpiente. Un clima dramático dotado
de actuaciones muy precisas, sin excesos, ajustadas a
la angustia de cada personaje. En especial las
interpretaciones de los colombianos Nilvio Torres y
Antonio Bolívar como el Karamakate joven de la
primera historia y el maduro de la segunda. Jan Bijvoet
y Brionne Davis componen los personajes científicos
marcados por el delirio. Y en una breve actuación, el
venezolano Luigi Sciamanna revela la angustia del
sacerdote perdido en la nada selvática, a medio camino
de la fe y la depresión.
Lo único criticable de forma negativa reside en la
caracterización del indígena como el salvaje bueno y
del blanco como el invasor malo. Un viejo complejo de
culpa de los antiguos imperios europeos que tiende a
identificar lo aborigen con la bondad. Todos sabemos
que ciertas civilizaciones originales de la América
precolombina los aztecas y los mayas, por ejemplo
fueron tan imperiales y crueles como las avanzadas de
las tropas de la Corona española en estas tierras. El
mal, como concepto moral, ha estado presente en
todas las latitudes, incluso las indígenas. Basta
recordar el Popol Vuh de los mayas. Esta visión
constituye una forma de paternalismo culposo que no
se corresponde con las indiferencias oficiales de
nuestras sociedades latinoamericanas respecto de
nuestros ciudadanos originarios.
De resto, es una obra muy bien construida alrededor
de nuestras búsquedas imposibles, aquí y allá, antes y
después. El drama eterno y universal.
Alfonso Molina
EL ABRAZO DE LA SERPIENTE
COLOMBIA, VENEZUELA Y ARGENTINA, 2015.
DIRECCIÓN:
CIRO GUERRA.
GUIÓN:
CIROGUERRA Y JACQUES TOULEMONDE VIDAL.
PRODUCCIÓN:
CRISTINA GALLEGO.
FOTOGRAFÍA:
DAVID GALLEGO.
MONTAJE:
NASCUY LINARES.
MÚSICA:
ETIENNE BOUSSAC.
ELENCO:
NILVIO TORRES, ANTONIO BOLÍVAR, JAN
BIJVOET, BRIONNE DAVIS, LUIGI SCIAMANNA,
YAUENKÜ MIGUE, NICOLÁS CANCINO.
La Búsqueda
del Paraíso Perdido
PELÍCULA DEL MES
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