Página 5 - Revista Entertainment - Octubre 2015

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ESPECIAL
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PELÍCULA DEL MES
Fue a principios de los años noventa del siglo pasado cuando la hija mayor de Irène
Némirowsky leyó por primera vez un manuscrito redactado por su madre medio siglo
antes. La escritora judía francesa alcanzó a escribir las dos primeras novelas de las
cinco que había planificado sobre la ocupación nazi de Francia. En 1942 fue arrestada y
murió en Auschwitz. No obstante este hallazgo extraordinario cincuenta años después,
Suite française
solo fue publicada por las parisienses ediciones Denoël en 2004. Se
convirtió de inmediato en un fenómeno literario traducido a varios idiomas.
Una década después, el director británico Saul Dibb (
La duquesa
, 2008) acometió su
adaptación parcial para centrarse en la historia de amor imposible entre Bruno, un
teniente alemán y Lucile, una mujer francesa, en medio de las terribles condiciones
morales a los que el ser humano se ve sometido.
Suite francesa
ofrece una detallista
ambientación de la época y un desarrollo dramático clásico para narrar conflictos íntimos
sumergidos en trágicos momentos de la historia. El odio entre invasores e invadidos no
impide que la mujer joven y el oficial, vinculados al principio por la música, vayan
sintiendo una atracción profunda. La historia de amor está perfectamente contada y la
tragedia se desencadena con una lógica implacable.
A pesar de no ser totalmente fiel al original literario, esta coproducción canadiense
británica-francesa logra captar y transmitir la esencia de su planteamiento medular.
Describe no solo los ambientes de la ocupación sino sobre todo las sorprendentes
conductas humanas ante situaciones muy difíciles en una guerra. El filme atrapa la
inmensa poesía contenida en el texto literario. Lo consigue a través de unmuy expresivo
uso de la música, de allí el título de la novela, y de la magnífica fotografía de Eduard Grau.
En un periodo histórico caracterizado por la brutalidad surge el arte como instrumento
capaz de salvar la incomunicación entre los nazis dominantes y los franceses dominados.
Bruno y Lucile constituyen esa capacidad para encontrarse en los opuestos.
Suite
Francesa
adquiere esa estructura musical como forma de catalizar las emociones más
allá de las razones.
Además de estos aspectos formales, se percibe en la película de Dibb una muy
adecuada falta del maniqueísmo. No hay buenos del todo frente a malos del todo. No
hay sólo blanco y negro, hay mucho término medio. Sus personajes varían en su manera
de actuar o de concebir las relaciones humanas. No siempre se manifiestan de igual
manera el sentido heroico de la Resistencia Francesa o la brutalidad despiadada
alemana.
Suite francesa
propone una visión auténtica y desapasionada del
comportamiento del ser humano. Irène Némirowsky murió sin conocer las
consecuencias definitivas del Holocausto y, sin embargo, en 1942 abrió una compuerta
para el perdón. Saul Dibb, sesenta años después, simplemente reubica esa narración
desde una perspectiva que permite comprender cosas muy difíciles de aceptar.
Un amor
imposible
Alfonso Molina
SUITE FRANCESA
(SUITE FRANÇAISE) CANADÁ, FRANCIA Y REINO UNIDO, 2014.
DIRECCIÓN:
SAUL DIBB
GUIÓN:
MATT CHARMAN Y DIBB, SOBRE LA NOVELA DE IRÈNE NÉMIROWSKY
PRODUCCIÓN:
MICHAEL KUHN, ANDREA CORNWELL, XAVIER MARCHAND Y
ROMAIN BREMON
FOTOGRAFÍA:
EDUARD GRAU. MÚSICA: RAEL JONES
MONTAJE:
CHRIS DICKENS
ELENCO:
MICHELLE WILLIAMS, MARGOT ROBBIE, MATTHIAS SCHOENAERTS Y
KRISTIN SCOTT THOMAS, ENTRE OTROS
DISTRIBUCIÓN:
CINES UNIDOS