Página 13 - Revista Entertainment 206- Noviembre 2016

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técnico que logró la gesta de llevar a la Selección
Sub-17 de Venezuela al Mundial de Emiratos
Árabes en 2013.
Dudamel asume el reto
Tras la salida de Noel Sanvicente la lista de posibles
sucesores para el banquillo Vinotinto crecía cada vez
más con el paso de los días. Si bien el clamor de
la fanaticada criolla asumía como opción más viable
la llegada de un estratega extranjero, los planes en
el seno de la Federación Venezolana de Fútbol eran
otros totalmente distintos. Rafael Dudamel, director
técnico de la Selección Nacional sub-20 sería el
encargado de asumir el reto.
Con la mira puesta en la disputa de la Copa Centenario
América 2016 en suelo estadounidense como primer
objetivo y luego bajo la consigna de “Una Nueva
Eliminatoria” en el Premundial, el ex guardameta
del combinado criollo asumía la dura empresa de
levantar a una Vinotinto en problemas.
Una de las tareas encomendadas por parte de los
dirigentes federativos era la renovación del plantel
mirando hacia el futuro. El tiempo era corto y se debía
trabajar contra reloj, aun así Dudamel y su cuerpo
técnico, planificaron una gira de trabajo y de amistosos
previos para llegar a tono a la competición. Su trabajo
dio los frutos esperados rápidamente, cumpliéndose
la máxima de “escoba nueva barre mejor”. La Vinotinto
se hizo notar sorteando en el camino a rivales de la talla
de Jamaica y Uruguay a quienes venció por la mínima
diferencia, mientras que un empate ante México
cerraba una más que destacada actuación Vinotinto
lo cual la catapultaba a disputar nuevamente una fase
definitoria de una competición internacional, siendo
la eterna favorita selección argentina la que estaría
por delante en Cuartos. Cuatro goles por uno fue el
resultado que le endosó la albiceleste a la Vinotinto,
que se despedía tras dejar un grato sabor de boca y
esa sensación de recuperación en su juego.
Los mismos errores
No todo fue color de rosa tras la vuelta a su
participación en las Eliminatorias Sudamericanas
hacia el Mundial de Rusia 2018. Llegaba el mes
de septiembre y se hacía oficial el debut de Rafael
Dudamel en el banquillo, su rival de turno sería la
selección colombiana. En un partido donde Venezuela
no tuvo la mejor de sus presentaciones cayeron
derrotados dos goles por cero, pese a la gran actuación
del guardameta venezolano Dani Hernández.
Días más tarde enfrentarían en casa a Argentina,
que llegaba a Mérida sin su máximo referente de
ataque Lionel Messi, y luego de sortear algunas
complicaciones logísticas para poder disputar su
partido ante los criollos. Tras irse por delante en el
marcador hasta en dos ocasiones, los venezolanos
no pudieron mantener la ventaja de dos anotaciones
y Argentina pudo empatar con lo justo.
En la doble jornada FIFA de octubre se esperaba un
poco más de los criollos, donde se diputarían las
jornadas nueve y diez del Premundial. Por delante, se
plantaban dos campeonas del mundo como Uruguay
y Brasil, rivales que Venezuela en procesos anteriores
se había acostumbrado a hacerle grandes actuaciones.
La historia ante Uruguay fue la misma, buen inicio
de partido, 15 minutos jugando cara a cara y una
buena generación de jugadas claras de peligro, pero
con poca efectividad. Es que ni con el arco vacío los
venezolanos han inclinado la balanza de su lado y las
que no se aprovechan en el arco rival, los adversarios
si lo hacen. Salvo contadas individualidades y fútbol
por ráfagas, Venezuela sigue mostrándose muy
endeble y fácilmente vulnerable.
Ante Brasil, de igual forma se pagaron caro dos
errores increíbles que sacan de concentración hasta
al equipo más sólido. Equivocaciones en salida, el
mal posicionamiento defensivo y los fallos en ataque
estuvieron una vez más a la orden del día para una
nueva derrota de la Vinotinto en casa y ante el apoyo
de una fiel afición.
Muchos entendidos en la materia hablan de un
retroceso significativo desde el año 2015 hasta
la actualidad. Una selección que fue temida, que
goleaba a rivales vulnerables, que luego se hizo
más defensiva y que sabía cerrar marcadores
con diferencias mínimas. Un cuadro aguerrido que
no miraba la talla ni el peso de las jerarquías que
tenía por delante. Lamentablemente, todo eso
parece haber quedado en el pasado.
La Vinotinto se ha vuelto un equipo endeble, que
tiene vacíos de juego prolongados, que baja los
brazos con facilidad, que tan sólo se muestra
a ratos con individualidades y donde se insiste
con piezas en posiciones puntuales que tienen rato
sin rendir. Sea un tema psicológico, de actitud,
entrega, manejo, compromiso o meramente
deportivo, habrá que dejar ésta difícil situación en
manos de los involucrados, para que la transición se
haga mediante un plan bien gestado y que brinde
los frutos esperados en el futuro próximo.
DEPORTE
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Cortesía Prensa FVF - Vinotinto
Cortesía Prensa FVF - Vinotinto