Página 9 - Revista Entertainment Octubre 2014

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ESPECIAL
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a contracorriente
y profesionalismo para darme el drama que me hacía
falta. Como actriz siempre me reto a mí misma, no
puedo acomodarme en el personaje cliché. De pronto,
ahorita sería la gran reconocida primerísima primera
actriz, pero eso no es mi vida. Mi vida es una aventura
personal intransferible.
Siendo una escritora, ¿qué debe tener un guión
para que tú aceptes interpretarlo como actriz?
El guión lo miro con lupa, obviamente respetando el
trabajo de las demás personas porque son visiones y
perspectivas completamente distintas. Creo que lo primero
es que sea coherente y creíble. Procuro que aunque sea
un personaje de comedia, no sea disfrazado, sin alma. Me
importa mucho la dirección y que esté bien escrito. Me
encantó que César Manzano escribió y dirigió este guión
y pudimos tener una discusiónmuy buena sobre“Esther”.
¿Qué pensaste antes de aceptar este proyecto sabiendo
que César Manzano es un director de televisión, pero
esta es su ópera prima cinematográfica?
Uno siempre hace una apuesta, nunca la tienes clara.
Pero cuando pasa lo que pasó con
Espejos
, uno siente
la magia del cine: las energías se confabulan y todos
están puestos para sacar adelante un buen proyecto.
Más que tener la prueba fehaciente de que César
Manzano era un buen director, era su pasión por esta
película lo que era conmovedor. Me pregunto: ¿Cómo
quieres que una persona sea reconocida si no le das la
primera oportunidad? Soy de las que prefiere trabajar
con las personas que tengan pasión que con la gente
que ya se quedó con su fama del pasado.
Esther vive un drama muy latinoamericano. ¿Crees
que esta película lleva un mensaje universal?
Sí. Latinoamérica está en crisis, pero la política nunca
ha sido un tema que a mí me llamara la atención
hasta que leí ese guión y descubrí un punto de vista
interesante que creo puede ayudar a reflexionar a
mucha gente. La interpretación de este filme es libre y
no trata de llevar a nadie por ningún tipo de sendero.
“Nadie se mira al espejo”, dice el eslogan de la
película. ¿Y tú, te miras al espejo?
Yo me miro al espejo casi que para no salir como una
loca a la calle. No soy muy vanidosa en mi vida real,
yo paso mucho tiempo en mi casa, tranquila, cero
pretenciosa. Me la paso leyendo y escribiendo. Pero,
si hablamos de mirar el alma en un espejo, sí lo empecé
a hacer desde hace algún tiempo y esa posibilidad me
la dio sobre todo escribir libros y haber tenido la
bendición de haber sido publicada seis veces. En cada
libro que escribo hago la catarsis de mirarme en
un espejo y analizar cosas que no solamente le han
pasado a la gente, también me han pasado a mí. Es mi
oportunidad de desnudar el alma.
No entras en los prototipos porque además de tus
publicaciones, eres modelo, actriz y no eres “la
escritora fea” que uno se imagina. Incluso para
muchos eres un sex symbol, ¿te gusta eso?
Me es irrelevante. Realmente lo que más me llama la
atención es que muchos se imaginan que la gente que
escribe es tímida, sentada atrás y no opina mucho, ni
habla en público, pero yo escribo humor. Siempre he
querido ser la precursora de cosas y he tenido un buen
olfato para eso. No me gusta que me encasillen, me
da alergia con brotes.
¿Cómo defines tu estilo al escribir?
Mi estilo siempre tendrá una alta dosis de sarcasmo.
Es mi forma orgánica y natural a nivel de escritura y lo
ves en los temas que escojo para mis libros. También
hay mucha complicidad con los lectores: te ríes,
reflexionas y sientes que estás hablando con una
amiga. No lo escogí, pero digo grandes verdades
salpicándolas con humor.
Viéndolo en retrospectiva, ¿qué significó Los
caballeros las prefieren brutas?
Es el primer libro que escribí y tiene muchas cosas que
me pasaron. En mi andar empecé a preguntarme: ¿por
qué los hombres quieren estar con mujeres que no
opinan tanto?, ¿por qué mis amigas no se están casando
si son guapísimas, preparadas y exitosas? Y me di a la
tarea de investigar y me dio para un libro y casi que
para una carrera completa. Los hombres nos ven
como personas con las cuales no es fácil convivir
porque estamos compitiendo. Entonces escribí
Los
caballeros las prefieren brutas
, tanto para alertar a
mis amigos hombres como para decirles a mis amigas
mujeres qué estamos haciendo mal. Ahora, a las
mujeres no les interesa que les pregunten “¿quieres
ser mi novia?”, sino “¿quieres ser mi socia?”. Y me
pareció fantástico. Hoy en día es un long seller y hasta
un libro de consulta (risas).