Página 12 - Revista Entertainment 200- Mayol 2016

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PELÍCULA DEL MES
12
Cuando Nanni Moretti rodaba Habemus Papa en 2010, su madre estuvo recluida en una
clínica romana y falleció poco después, durante la etapa de edición del film que se
estrenó un año después. Esto puede parecer un mero dato anecdótico pero se
convierte en un elemento fundamental de Mi madre, su más reciente trabajo, en la
medida que rescata las dos vertientes esenciales de su filmografía: una visión
descarnadamente íntima de los conflictos afectivos de su personaje y una mirada crítica
a la realidad social y política de la Italia contemporánea. La primera se manifiesta en la
inteligente Querido diario (mejor director en Cannes y cinco premios David de Donatello
de la Academia italiana, en 1994) o en la desgarradora La habitación del hijo (Palma de
OroyPremiode laCríticaenCannes,en2001), confuertescomponentesautobiográficos.
La segunda tendencia se halla en películas ‘furiosas’ como El único país del mundo
(1994) y El caimán (2006), en las que expresa las calamidades de los gobiernos de Silvio
Berlusconi y de la clase política de su país.
La trama de Mi madre se desarrolla durante el rodaje de un largometraje de ficción
sobre la actual conflictividad laboral italiana, dirigido por Margherita, una realizadora
en su cincuentena, divorciada, con Livia, su hija adolescente cuya vida se le escapa,
una crisis afectiva con su pareja actual y, sobre todo, la enfermedad irreversible de su
madre Ada, antigua profesora, ahora postrada en una clínica, a quien atiende con la
ayuda de su hermano Giovanni, un ingeniero a punto de entrar en paro. Además,
recibe a Barry, el neurótico actor ítalonorteamericano de su película. En este contexto,
la vida de Margherita es un caos. Bajo su apariencia de mujer dura, se revelan sus
inseguridades y miedos.
Moretti regresa a la tristeza y el desconcierto de La habitación del hijo, sobre el dolor
que produce la muerte y la ausencia inesperada. En este caso, Mi madre tiene cierto
empaque de comedia sin abandonar su condición de drama con algunas situaciones
insólitas. Si en aquella película el director abordaba el dolor de una familia tras la muerte
de su hijo menor, en su nueva obra se centra en el conflicto de una creadora con la
enfermedad de su madre. Lo que pudo haber sido un drama truculento, deviene en una
película sensible y respetuosa. Filmada de manera sobria, permite que la protagonista
se sitúe con honestidad en el centro del plano, Mi madre tiene a su vez pequeños
destellos de humor, que llegan sobre todo de la mano de la caprichosa estrella de
Hollywood con la que debe lidiar la realizadora.
Cuenta con la actuación central de la magnífica Margherita Buy, con quien Moretti ya
había trabajado en El Caimán y Habemus Papam. Una actriz de mucha fuerza y
sensibilidad, capaz de desarrollar la memorable recreación de una ¬mujer en constante
lucha consigo misma. A su lado descuella Giulia Lazzarini, como su madre Ada, bajo el
duro conflicto de saberse al borde de la muerte. JohnTurturro retrata la fatuidad de un
actor en decadencia que dice haber filmado con Stanley Kubrick.Y en el rol del hermano
aparece el propio Moretti, como un observador que pone las cosas en su lugar.
De nuevo el cine de Moretti se atreve a trabajar temas que como individuos y sociedad
evitamos, sobre todo por miedo. Nos expone a asuntos tan difíciles como la muerte, la
enfermedad, la ausencia, el dolor; y también la educación, la ética, la eutanasia, la
responsabilidad individual y la colectiva. Una película que nos recuerda que todo el
mundo piensa que madre solo hay una. A veces es cierto.
Madre Solo Hay Una
Alfonso Molina
MI MADRE
(MIA MADRE), ITALIA Y FRANCIA, 2015.
DIRECCIÓN:
NANNI MORETTI
GUIÓN:
FRANCESCO PICCOLO, VALIA SANTELL Y MORETTI
PRODUCCIÓN:
DOMENICO PROCACCI Y MORETTI
FOTOGRAFÍA:
ARMANDO CATINARI
MONTAJE:
CLALIO BENEVENTO
ELENCO:
MARGHERITA BUY, JOHN TURTURRO, GIULIA LAZZARINI,
NANNI MORETTI
DISTRIBUCIÓN:
CINEMATOGRÁFICA BLANCICA