Página 5 - Revista Entertainment Junio 2015

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ESPECIAL
5
PELÍCULA DEL MES
El tortuoso camino
al sueño americano
Más de sesenta premios internacionales ha obtenido este primer largometraje
del joven realizador de nacionalidad mexicana y origen español Diego Quemada
Díez. Las razones de este éxito residen en su capacidad de comprender a sus
personajes en situaciones extremas sin juzgarlos y en la mirada autocrítica que
ofrece sobre una práctica criminal muy común en México.
La jaula de oro
trabaja
un tema tradicional la emigración latinoamericana a Estados Unidos pero evita los
lugares comunes de este tipo de cine. Los héroes si se les puede llamar así son
unos adolescentes guatemaltecos que atraviesan el inmenso territorio mexicano
con la esperanza de llegar y traspasar la frontera norteamericana. Uno de ellos es
un indígena que no habla español. Pero los villanos no son los patrulleros gringos
que persiguen a los wetbacks sino los miembros del crimen organizado de este
lado de la línea divisoria. El novel director rehúsa el paternalismo y ubica la trama
donde se encuentra la verdadera tragedia de los emigrantes.
En
La jaula de oro
la frontera solo aparece casi al final de la película. La mayor
parte de su historia transcurre en la trayectoria de tres chicos (ocasionalmente
Alfonso Molina
LA JAULA DE ORO, MÉXICO Y ESPAÑA
DIRECCIÓN:
DIEGO QUEMADA-DIEZ
GUION:
DIEGO QUEMADA-DÍEZ, GIBRÁN PORTELA Y LUCÍA CARRERAS
PRODUCCIÓN:
INNA PAYÁN, LUIS SALINAS Y EDHER CAMPOS
MONTAJE:
PALOMA LÓPEZ CARRILLO Y FELIPE GÓMEZ
MÚSICA:
JACOBO LIEBERMAN Y LEONARDO HEIBLUM
DIRECCIÓN DE ARTE:
CARLOS JACQUES
ELENCO:
BRANDON LÓPEZ, RODOLFO DOMÍNGUEZ, KAREN MARTÍNEZ, CARLOS
CHAJÓN
DISTRIBUCIÓN:
GRAN CINE
cuatro) desde Guatemala hacia el norte con la línea de ferrocarril, colándose en
los trenes, como eje de su camino. La película comienza como una aventura de
adolescentes, pero se decanta hacia un terreno mucho más duro. El cineasta
narra su historia en el contexto de un conflicto social con escenas e imágenes
muy expresivas: el vertedero como lugar de procedencia, las fotografías en los
muros que evocan a muertos o desaparecidos, las personas que se acumulan en
los techos de los trenes, la violencia de las fuerzas de seguridad, etcétera. El
trayecto que recorren en tren cruza escenarios espectaculares que parecen
prometer un mundo mejor. Pero el viaje esa metáfora de la vida se convierte en
el largo y tortuoso camino al sueño americano.
Sus tres (a veces cuatro) protagonistas son mucho más que arquetipos de
personajes destinados a vivir las injusticias de este mundo. Quemada-Díez
consigue convertirlos en individuos que se relacionan entre sí con la calidez y
la sensibilidad propia de su edad a pesar de un entorno hostil. Entre ellos se
desarrolla una especie de historia de complicidades sin que el hecho de que
uno de ellos no hable español impida la comunicación. La proximidad que el
cineasta consigue con sus personajes no implica ningún tipo de concesión al
sentimentalismo. Sobresalientes son las actuaciones de Brandon López como
Juan, Rodolfo Domínguez como Chauk, Karen Martínez como Sara y Carlos
Chajón como Samuel, el cuarteto de ilusos que arriesgan su vida en una
pesadilla real.
Como una propuesta de cine ajeno a los estereotipos,
La jaula de oro
va
tornándose más oscura a medida que los protagonistas se acercan a la frontera
estadounidense. El sueño comienza a desvanecerse. La película consigue ese
equilibrio casi imposible entre proximidad humana y distanciamiento realista,
entre ser fiel a la implacable dureza de la situación que describe y mostrarse
tierno hacia sus jóvenes protagonistas.