Página 14 - Revista Entertainment Junio 2014

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DEPORTES
Frank Calviño
EN LA HISTORIA DE LOS MUNDIALES, 20 HASTA EL MOMENTO, HAN EXISTIDO INSTANTES CAPTURADOS POR LA TELEVISIÓN QUE HAN DEJADO AL MUNDO CON LA
BOCA ABIERTA. MOMENTOS QUE HAN MARCADO UN ANTES Y UN DESPUÉS, NO SÓLO EN LA HISTORIA DEL DEPORTE REY, SINO EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD
COMO COLECTIVO. ENTRE ESTOS INSTANTES HEMOS SELECCIONADO CINCO QUE REPRESENTAN ESOS MINUTOS DE ORO TELEVISIVOS, ESOS MOMENTOS
IRREPETIBLES Y MÁGICOS QUE NOS ADHIEREN AL TELEVISOR Y QUE RECORDAMOS POR EL RESTO DE NUESTRAS VIDAS.
Cinco instantesmágicos
El Maracanazo
: Con 200 mil personas en el estadio – un número que
jamás se ha vuelto a repetir por medidas de seguridad- Brasil perdió
contra Uruguay la final del mundial de 1950. El resultado fue tan devastador
para los brasileños que hubo decenas de suicidios, se cambió el color
de la camiseta (hasta ese momento se jugaba de blanco) y la selección
pasó dos años sin capacidad de jugar un partido oficial, totalmente
desmoralizada. La onda expansiva de la derrota impulsó a la propia FIFA
a tomar garantías para obligar a las selecciones a jugar, y estableció los
criterios para regular el número de asistentes a los estadios. Brasil ese
año, no entregó la copa a Uruguay, selección que tuvo que salir escoltada
del Maracaná. Se cuenta que luego del gol de Alcides Ghiggia (el que le
dio la victoria a Uruguay) se produjo un silencio abrumador, espeluznante.
Más de 200 mil personas se mantuvieron durante casi 30 segundos
completamente mudas.
El Milagro de Bern
: Contra todo pronóstico, un equipo casi amateur de
jugadores alemanes logró colarse en la final de 1954 contra la Hungría
legendaria de Puskas: estadísticamente el mejor equipo en la historia.
Con más de 5 años sin perder, 32 partidos oficiales ganados, y el promedio
ELO (porcentaje de goles marcados sobre recibidos) más alto jamás
obtenido, la Hungría imbatible de Puskas era el candidato indiscutible a vencer.
Por ello la final se veía como un mero trámite ante un equipo de “niños”
como se le llegó a llamar a los alemanes. Pero el juego no resultó lo que
los húngaros esperaban. Bajo un aguacero inclemente, y con múltiples
lesionados, los alemanes jugaron con un coraje inesperado. Acababan de
perder la Segunda Guerra Mundial, su país estaba desangrado y dividido
(mitad bajo supervisión aliada, mitad conquistada por Rusia) necesitaban
ganar, necesitaban darle una alegría al pueblo alemán. Bajo la lluvia
torrencial, el equipo teutón contaba con un aliado. Una pequeña empresa
familiar, nacida de la postguerra y establecida en la para entonces diminuta
ciudad de Herzogenaurach, les había suministrado un calzado nuevo.
Hecho de goma y con tacos removibles que podían ser adaptados para
jugar bajo la lluvia. Nadie en el mundo del fútbol internacional había querido
usar esos botines, pero el entrenador alemán les dio una oportunidad,
eran baratos y parecían resistentes. Y los botines respondieron. Mientras
los húngaros rodaban por la cancha resbalando bajo la lluvia, los alemanes
soportaron estoicamente. Alemania venció 3 a 2 y nació Adidas. El resto
es historia.