Página 5 - Revista Entertainment 215

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A medio camino entre la ficción y el documental, la
ópera prima de
Jorge Thielend Armand
observa la
realidad social venezolana desde una perspectiva no
solo subjetiva como autor, sino íntima como
experiencia vital. Es una suerte de mirada en un
espejo que revela la crisis de un país y también la de
unos individuos atrapados por las contradicciones.
La Soledad
es un film sobre la decadencia y la
necesidad de sobrevivir.
El título del film da nombre a una vieja mansión
caraqueña habitada en otra época por una familia
con recursos económicos. Ahora viven allí José, su
esposa e hija y su abuela Rosina, quien fue la criada
de la casona en sus mejores tiempos. Ellos ‘cuidan’
la propiedad de otros. Viven allí con la autorización
de sus dueños legítimos. Pero estos deciden
venderla. La familia ‘heredera’ se ve amenazada con
el desalojo inminente. Y al mismo tiempo Jorge, uno
de los verdaderos herederos de la propiedad, se
encuentra en una posición incómoda. Trabaja como
albañil y comparte frecuentemente labores con
José. Ambos se conocen desde niños. No son
extraños y la situación del país los afecta a ambos.
La inseguridad del futuro planea sobre los habitantes
de esa antigua casona.
José trabaja en lo que sea, sin incurrir en el delito.
En un momento particularmente absurdo, uno de sus
amigos le menciona la posibilidad del secuestro
exprés como una manera de ganar algo de dinero
fácil. Pero José prefiere pensar que esa antigua
mansión hay un ‘entierro’ de morocotas en algún
lugar, como en aquella obra teatral de José Ignacio
Cabrujas Profundo. Se aferra a una idea peregrina
sin fundamento, sobre la base de su desesperación.
El film se revela como la metáfora de una Venezuela
que vivió mejores épocas y ahora se sumerge en los
pantanos de la crisis.
La Soledad
abre su relato con
imágenes de cine familiar auténticas, de la propia
familia del realizador, pues es la casa de sus ancestros.
Bajo cierta influencia del neorrealismo italiano,
Thielend Armand
reconstruye un pasado que ya no
existe y proyecta un presente sin esperanza. Una
sociedad sin alimentos para los niños ni medicinas
para una abuela enferma. No obstante, el director
rehúye el discurso político y opta por la poética de un
país en crisis.
El film debutó en el Festival de Venecia de 2016 y ha
recibido reconocimientos en los festivales de Miami,
Cartagena y Chicago, entre otros. Llama la atención
el estilo narrativo de su director, atento al detalle de
las situaciones, a las emociones de sus personajes,
interpretados por ellos mismos, sin actores
profesionales. Un espejo cruel y creativo del país que
vivimos. En la soledad.
Alfonso Molina
LA SOLEDAD,
VENEZUELA, CANADÁ, ITALIA, 2016.
DIRECCIÓN:
JORGE THIELEN ARMAND.
GUION:
RODRIGO MICHELANGELI
Y JORGE THIELEN ARMAND.
PRODUCCIÓN:
ADRIANA HERRERA, RODRIGO
MICHELANGELI Y JORGE THIELEN ARMAND.
FOTOGRAFÍA:
RODRIGO MICHELANGELI.
MONTAJE:
FELIPE GUERRERO.
ELENCO:
JOSÉ DOLORES LÓPEZ, MARÍA AGAMEZ
PALOMINO, MARLEY ALVILLARES, ADRIALIZ LÓPEZ,
JORGE ROQUE THIELEN, ENTRE OTROS
Una Casa
como Metáfora
de un País
PELÍCULA DEL MES
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